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La facilitadora entonces, invita a los participantes a dirigirse hacia el centro del círculo para anunciar los temas a discutir y trabajar. Aquello que les apasione y que tenga sentido para ellos, y a lo que estén dispuestos a dedicarle una discusión grupal de 75 minutos.
Al principio todos el mundo mira a la facilitadora, que está ahora sentada en silencio en el círculo. Miran hacia el centro del círculo, a los marcadores y papeles que allí se encuentran. Miran nuevamente a la facilitadora. Se miran los unos a los otros.
Luego de un largo momento, alguien camina hacia el centro del círculo, escribe el tema de su interés, lo anuncia al grupo y lo fija sobre una gran pared vacía. Dos personas más hacen lo mismo. Luego seis. Enseguida el centro del círculo está lleno de gente garabateando, sosteniendo hojas, anunciando sus temas y pegándolos al muro que se empieza a llenar con 60, 80, 100 temas de interés.
Y así se desarrolla el día, con los participantes desplazando sus sillas para juntarse en grupos de 2 o 20 personas, empezando a hablar y a sentir el entusiasmo crecer al intercambiar ideas y al aprender los unos de los otros. Luego llega la hora de cambiarse al próximo grupo, y luego al próximo, y al próximo... siguiendo los temas que más les atraen.
¿Quién facilita los grupos? Los propios individuos en el grupo. ¿Y qué pasa si alguien está hablando demasiado? Bueno, pueden estar seguros de que los participantes a los cuales esto les moleste, no eligirán estar cerca de esa persona en su próxima discusión... ¿Qué pasa si no te gusta la forma en la que alguien está tomando notas? Entonces tú probablemente eligirás ser quién tome las notas en tu próximo grupo. Cada grupo está formado por individuos que poseen la capacidad de auto-organizarse. Así entonces, los grupos se auto-regulan a lo largo del día, con cada individuo satisfaciendo sus propias necesidades.
Ahora algunos de los participantes conversan y escriben en sus cuadernos, mientras otros caminan por la sala, ya sea para servirse un café o para sumarse a un nuevo grupo; y aquellos que han tomado notas se dirigen hacia el área de las computadoras para ingresar la información reunida, y luego prosiguen hacia su próxima sesión. Así transcurre el día, de sesión a sesión y de idea a idea, y los resultados de cada reunión son colocados a la vista en el muro para que puedan ser leídos por todos a lo largo del día. Si estás acostumbrado a silenciosas reuniones alrededor de las mesas de negocios, todo esto te puede parecer caótico, pero si observas nuevamente verás que lo que se está desarrollando es un hervidero de entusiasmo, discusiones animadas, un libre fluir de ideas, y, aún considerando la urgencia de los temas en cuestión... risas.
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