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La estructura del VIH es parecida a la de otros virus (fig.1). El VIH tiene un núcleo de material genético rodeado por una capa protectora, llamada cápside. El material genético que hay en ese núcleo es el ácido ribonucleico (ARN) que contiene la información que el virus necesita para reproducirse y para realizar otras funciones. Se podría decir que el ARN es como el conjunto de reglas que el virus obedece para vivir.
En el caso del VIH, el ARN del virus tiene una proteína llamada "transcriptasa inversa" que es fundamental para la reproducción del virus dentro de la célula T. Explicaremos la función de la transcriptasa inversa, que significa "escribir al revés", más adelante en cuando hablemos de cómo el VIH infecta a la célula T.
El VIH, como los demás virus, tiene proteínas específicas particulares que se llaman antígenos. Estos antígenos cumplen varias funciones en la reproducción de un virus. En el caso del VIH, dos antígenos, el gp120 y el gp41, permiten al virus conectarse a las células T e infectarlas. Estos antígenos se encuentran en la superficie del virus. (Otro antígeno del VIH es el p24, situado en el núcleo del virus, que se mide para calcular la cantidad del virus que hay en la sangre).

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